Por Lic. Gregory Castellanos Ruano
Habiendo sido planificada la sucesión acontecida en el Colegio de Abogados (de
Miguel Alberto Surún Hernández a Trajano Vidal Potentini) no me extraña para nada la
situación de mal gusto por la que atraviesan las abogadas Lilia María Fernández León y
Mariel María León Lebrón y el abogado Joel del Rosario Albuquerque para los cuales
desde aquí les transmito mi total solidaridad, pues su caso en dicho colegio es uno de
los efectos de esa sucesión, ya que el origen, la clave, de la aberrante decisión dictada
por el Tribunal Disciplinario supuestamente ´´de Honor´´ (¿?) contra dichas dos
abogadas y dicho abogado hay que buscarla en el ADN de la composición de la actual
Junta Directiva del Colegio de Abogados.
Los abogados de todo el país debieron darse cuenta de la naturaleza de lo que se
aposentó en dicho gremio desde el momento mismo en que ocurrió el caso de la
abogada Anibel González y que se produjo o se escenificó en San Pedro de Macorís,
pues el caso de Anibel González es el prisma, el lente que permite visualizar qué fue eso
que se aposentó allí y, por vía de consecuencia, comprender porqué desde ese gremio se
incurre en las aberraciones más abyectas y repugnantes y las autoridades judiciales
superiores tanto de la Suprema Corte de Justicia como del Tribunal Constitucional son
permisivas al respecto pues no toman cartas en el asunto desde el marco de sus
respectivas competencias permitiendo así que esas aberraciones abyectas y repugnantes
continúen, unas pocas saltando a los medios de comunicación porque hay detrás un
mórbido interés en ese sentido y otras que permanecen calladas por vergüenza de
abogados a que sus casos salgan a relucir en dichos medios de comunicación.
Cuando el Colegio de Abogados lo presidía directamente Miguel Alberto Surún
Hernández éste le dio cobijo a la Violencia contra la Mujer al él en persona ir a San
Pedro de Macorís a defender al esposo de la abogada Anibel González la cual fue objeto
de varias puñaladas por su esposo; dicha defensa consistió en llevar al Palacio de
Justicia de San Pedro de Macorís a una turba de abogados secuaces suyos a vociferar
dentro del salón de audiencias donde se conocía el caso la paradójica e indignante
expresión ´´La Justicia unida jamás será vencida´´ y luego dicha turba recorrió todos los
pasillos de dicho Palacio de Justicia con la vocinglería de esa consigna así infamemente
usada.
Es decir, Miguel Alberto Surún Hernández instrumentalizó el Colegio de Abogados
para ir a usarlo en San Pedro de Macorís ´contra una abogada´ víctima de varias
cuchilladas que le infirió su esposo; esto es, el Colegio de Abogados fue
instrumentalizado para actuar a favor de un no abogado, de un hombre de ocupación
comerciante, agresor de una mujer, por demás abogada miembro de dicho Colegio de
Abogados, y, por ende, para retorcidamente actuar en contra de esa abogada miembro
de dicho Colegio de Abogados víctima de las puñaladas.
Milagrosamente dicho personaje no le llegó a instrumentar un falso expediente ante el
Tribunal Disciplinario propiedad de su grupo a la abogada víctima Anibel González. No
lo hizo porque no fue necesario: porque el agresor que la acuchilló, tras obtener su
libertad volvió a la casa y asesinó a dicha abogada Anibel González.
Así como instrumentalizó el Colegio de Abogados contra ésa abogada también lo
instrumentalizó contra siete (7) abogados fabricándole un expediente falso para que un
Tribunal Disciplinario, compuesto por tres monigotes, por tres títeres que respondían a
sus designios al pie de la letra, condenase injustamente a esos siete (7) abogados y todo
porque a un cliente suyo (de Miguel Alberto Surún Hernández), el empresario
gasolinero Luis Obdulio Beltré Pujols, dicho entonces presidente del Colegio de
Abogados decidió colocarle una marca a dicho empresario para hacerlo intocable por
cualquier abogado como La Marca de Caín hizo intocable a éste, para que un abogado,
con el cual ése empresario gasolinero sostiene una Litis por cobro de honorarios
profesionales de abogado, no pudiese ser asistido por otros profesionales del Derecho en
ninguna rama del Derecho, en ninguna jurisdicción.
La actual Junta Directiva del Colegio de Abogados de Trajano Vidal Potentini es
exactamente la misma Junta Directiva de Miguel Alberto Surún Hernández. La primera
en mención tiene el mismo ADN de la segunda en mención y, entre otros propósitos, la
primera surgió para proteger a quien presidía la segunda.
Fue bajo la Junta Directiva de Trajano Vidal Potentini que el nueve (9) de Septiembre
del dos mil veinticinco (2025), el país conoció por vía de El Nuevo Diario Digital la
noticia de que el Juez de la Ejecución de la Pena de San Cristóbal, José Manuel Arias,
que hacía apenas unos pocos días atrás le había otorgado la libertad a uno de los
condenados por el atentado contra el ex beibolista de Grandes Ligas David Ortiz,
ordenó después de eso último que el ex embajador Donni Mayobanex Santana Cuevas
saliese de prisión, no obstante haber sido condenado a veinte (20) años de reclusión por
haber cometido incesto contra su hijastra, abusando de élla desde que ésta tenía once
(11) años de edad.
El origen, la clave, de esa decisión hay que buscarla en la siguiente mención que se hace
en dicha noticia publicada por El Nuevo Diario Digital:
´´Santana Cuevas trabajará en la Escuela Nacional del Colegio de Abogados (CARD),
donde trabajará como profesor, bajo la supervisión del Dr. Juan Pérez Roa, quien será
su garante laboral y deberá informar periódicamente al tribunal sobre la conducta del
beneficiado.´´
Juan Pérez Roa era uno de los miembros de la Junta Directiva del Colegio de Abogados
bajo las sórdidas administraciones de Miguel Alberto Surún Hernández y ahora dicho
señor Juan Pérez Roa es un actual miembro de la Junta Directiva del Colegio de
Abogados bajo la ilegítima gestión de Trajano Vidal Potentini, y éste último también
fue de los miembros de esa anterior Junta Directiva del Colegio de Abogados bajo las
administraciones de Miguel Alberto Surún Hernández.
Que el Colegio de Abogados en ese caso del señor Donni Mayobanex Santana Cuevas
le diese cobijo al incesto no debe, pues, extrañarnos. Ahí, desde la época de Miguel
Alberto Surún Hernández, se le viene dando cobijo a los peores intereses. Y en el caso
´´disciplinario´´ (¿?) contra las abogadas Lilia María Fernández León y Mariel María
León Lebrón y el abogado Joel del Rosario Albuquerque ocurre exactamente lo mismo:
se les dio cobijo a los peores intereses. En el Colegio de Abogados sólo ha operado un
cambio de algunas máscaras y el referido ADN lo confirma. Es más de lo anterior, es
más de lo mismo. Es la misma espelunca histórica digna de figurar en la Historia
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Universal de la Infamia. A ellas dos y a él (las abogadas Lilia María Fernández León y
Mariel María León Lebrón y el abogado Joel del Rosario Albuquerque) se les condena
sólo por haber cumplido con su deber al haber defendido los intereses de su clienta al
evitar que bienes del patrimonio común con el esposo de ésta pudiesen ser traspasados
por éste a nombre de terceros.