Los clientes ya se resisten a ser sujetos pasivos, no quieren simplemente comprar u obtener servicios porque sí, sino que buscan satisfacer una necesidad con lo que desean adquirir.
Ya no basta con que los negocios oferten un producto o servicios sin saber, si eso que están vendiendo, es lo que realmente su cliente necesita.
Las marcas deben abandonar ciertos patrones de ventas, en especial el ofertar un producto o servicios porque solo “necesito vender” y asumir nuevos compromisos, como: para qué vendo lo que vendo, lo que elijo vender es porque lo necesita mi cliente y le resuelve un problema.
Por eso te propongo:
¿Pero cómo así un negocio con alma?
Escríbeme y te cuento
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