gregoryPor Lic. Gregory Castellanos Ruano

I

¿De dónde surges, blanca y delicada mole de piedra celeste?

Asomas sobre el Océano Atlántico frente a Puerto Plata y sobre él te exhibes soberbiamente radiante y despampanante.

… Sobre él tu belleza te engrandece tanto

que creas la apariencia de tanta cercanía que cualquier bardo lunático enamorado

tiene la sensación de que con poco esfuerzo puede tocarte.

II

No dices nada,

parece que piensas

que con exhibir tu belleza basta.

No le has hecho caso a ninguno de tus pretendientes: los escuchas, pero sigues de largo en tu ruta.

Eres fría e indiferente.

Pasas de largo y rutilante.

III

Con una imagen de permanente belleza

haces subir hasta a las mareas.

Pones más locos a los locos y hasta pones a aullar a los perros (y en lejanos países a los  lobos).

¡Eres la Luna Llena posada sobre el cielo de Puerto Plata!

IV

… ¿De dónde surges, blanca y delicada mole de piedra celeste?

¿Qué palabras de admiración le habrías arrancado tú al Almirante de la Mar Océana si éste te hubiese visto sobre el cielo de Puerto Plata a  quien llamó `Puerto de Plata` y a su loma gigante `Monte de Plata`? ¿Qué hubiera dicho él si te hubiese visto allí en aquel escenario histórico?

Estoy seguro de que la mención que de ti hubiera hecho él en su Diario habría sido un poema desbordadamente atinado.

V

En tu cruce celeste por nuestro territorio ntercambias tu color plateado con Puerto Plata entablando un `silverado` duelo de señales de plata sobre la superficie del Océano Atlántico y luego sobre los picos de las montañas de la Geografía de Puerto Plata sobrepasando con creces al antiguo Monte de Plata, probablemente expresándole así tu negativa a permanecer siempre sobre su cielo y tu resuelto y arrojado anhelo de permanecer siempre libre despechando a tus pretendientes.

VI

¿Puede realmente el pueblo de Puerto Plata, con todas sus bellezas naturales, seducirte?

Puerto Plata no quiere limitarse a cantarte poesías, quiere efectivamente seducirte y tras seducirte bajarte de tu sitial en el firmamento para, cual trofeo arrancado a las alturas celestes, exhibirte junto al caudal de joyas de todas sus bellezas naturales, encadenada sobre el cielo de Puerto Plata no sólo de noche, sino también de día, no con una cadena física, sino con una cadena vocal creada por personas que a las palabras prácticamente les extraen notas musicales, ritmos, cadencias y colores.

VII

Desde los albores de la Humanidad hasta hoy te han cantado legiones de bates.

Muchos con tanta hermosura y preciosidad tan pulidas que prácticamente

hay que ser un `muy atrevido` para intentar producir algo nuevo donde probablemente ya todo ha sido dicho.

Si fue tan precisa la expresión «No hay nada nuevo bajo el Sol«, estoy seguro de que todavía más precisa lo es la expresión «Ya no hay finas palabras nuevas para realzar la belleza de la Luna Llena.«

En semejantes circunstancias quien ose cantarte   -¡Oh, Luna!-

verdaderamente un lunático tiene que ser.

¿Con qué nuevas joyas de palabras, con qué nuevo y verboso instrumental literario podrá alguien atreverse a cantarte nuevos poemas cuando ya todas las bellezas te han sido dirigidas precisamente para reconocer y loar tu belleza?

¿A cuáles nuevos giros y a cuáles nuevas expresiones

habrá que acudir para deslumbrarte y enamorarte?

¿Quién existe en este planeta capaz de semejante proeza?

¿Qué fino orfebre queda sobre la Tierra capaz de labrar y pulir nuevas joyas

– nuevos ámbares, nuevos jades, nuevos diamantes, nuevos rubíes, nuevos zafiros, nuevas perlas (negras, grises, blancas y azuláceas ), y nuevas esmeraldas- de palabras para dirigirlas hacia ti?

VIII

¡¿Cuántos poetas enamorados de ti   -o inspirados por ti para enamorar a las mujeres hermosas-   has visto envejecer y morir?!

A pesar de tantos esfuerzos de tantos poetas

que te han cantado sólo das vueltas y vueltas alrededor del planeta.

¿Acaso esperas a algún predilecto Príncipe Azul especie de Mesías o Elegido que cumpla con ese  cometido?

De ser así, ¿quién, por ventura, será ése afortunado Elegido por la Providencia para ti?

Si la fortuna me sonriera y me fuera dable pagar por clonar a Rubén Darío pagaría por diez millones de clones de Rubén Darío, para que diez millones de Rubén Darío

se especializacen sólo en fabricarte resplandecientes y deslumbrantes poemas en serie como «Poema I a la Luna Llena sobre Puerto Plata«, «Poema II a la Luna Llena sobre Puerto Plata«, «Poema III a la Luna Llena sobre Puerto Plata« y así sucesivamente…

Y cada noche colocaría a todo lo largo del Malecón de Puerto Plata, desde La Puntilla hasta Long Beach, una hilera diferente de ese ejército de clones de Rubén Darío

para que se turnasen declamándote sus poemas orlados de arpegios y frondosos acordes vocales desde el momento mismo de tu aparición en la noche sobre el Atlántico hasta el momento de tu desaparición al salir los más punteros rayos del Sol.

Estoy seguro de que ese oficiante ejército de poetas de raza llamaría tu atención y te detendrías y, con  su poesía, te harían descender sobre el Atlántico de Puerto Plata para permanecer en él, deslumbrada, escuchando poema tras poema, todos, todos, dedicados a ti.

IX

… Neil Amstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins  -sobre todo los dos primeros que fueron quienes inconsultamente profanaron tu cuerpo mientras el otro, desde El Aguila, observaba semejante atrevimiento-  creyeron haberte conquistado; sí, éllos, los tres estadounidenses, se lo creyeron…

Ellos se lo creyeron y con su falsa creencia engañaron a casi toda la humanidad, pero, en realidad, éllos sólo llegaron donde ti, pura y simplemente, nada más… Nada más…