Rafael Balbuena Faringthon construyó la primera cancha del Club Deportivo-Cultural Gregorio Luperón
PUERTO PLATA.-Al síndico Rafael Balbuena Faringthon le cupo la gloria y el honor de ser el constructor de la primera cancha que poseyó el Club Deportivo-Cultural Gregorio Luperón.
La gestión de la instalación deportiva en terrenos que cedió la gobernadora Concepción Gómez Matos a la entidad fundada por Manuel Gilbert y otros jóvenes, se inició el el 7 de junio del año 1969.
A la asamblea ordinaria de la organización que ostenta el nombre del general Gregorio Luperón asistieron, entre otros, Manuel Gilbert, Juan Ventura, Félix Emilio Gilbert (Papote) y Osvaldo Almonte (El Rubio).
En la histórica reunión del referido Club participaron, además, Héctor, Augusto y Emeterio Vásquez (Tite), Manolo Cabrera, Virgilio Almonte y Edelmira Silverio.
“Fue el compañero Manuel Gilbert que propuso que se integrara una comisión para visitar al síndico Rafael Balbuena Faringthon, la cual quedó integrada por Augusto, Héctor y el propio Manuel”, consignó en el libro de actas y correspondencias, su titular Juan Ventura.
A Augusto se le encomendó dar el informe, revelando que él Manuel y los demás comisionado fueron al ayuntamiento, pero el titular de la alcaldía no se encontraba en su despacho.
Les informaron que estaba en su residencia en la Urbanización Atlántica y se dirigieron hasta allí, donde Faringthon los recibió y se comprometió a construir la cancha.
El Ejecutivo Municipal les aseguró a Augusto Vásquez, a Manuel Gilbert, a Héctor y a Tite Vásquez; a Virgilio Almonte a Manolo Cabrera y a Edelmira Silverio, que iba a iniciar la obra el lunes de la siguiente semana.
Confiados en que el Síndico cumpliría su promesa, después de recibir el informe rendido por Augusto Vásquez, la directiva convocó a todos los miembros del Club Gregorio Luperón a darse cita el lunes al solar, donde Balbuena Faringthon daría el primer picazo para dejar iniciada la cancha.
Y así fue, dicho y hecho, en poco tiempo fue culminada la instalación deportiva, la cual fue construida por un albañil que residió en la Gran Parada de Montellano, cuyos ayudantes fuimos los miembros del Club Gregorio Luperón.
La cancha se concluyó y fue inaugurada por el mecenas Rafael Balbuena Faringthon, haciendo posible que la juventud amante del baloncesto y el voleibol volviera a practicar dichas disciplinas deportivas.
Cabe destacar que antes los jóvenes callejoneros contaban con una cancha que les hizo la empresa José Paiewonsky e Hijos que fue destruida para construir las calles del sector La Viara en la que aprendieron a jugar los deportes aludidos, teniendo como instructor a don Otilio Mirabel.